Poliamor: amar a más personas en la conciencia de todos

El ser humano tiene la Tendencia innata a seguir patrones que lo tranquilizan incluso antes de satisfacer la necesidad de expresar su individualidad..

La necesidad de transgredir y romper los esquemas se deriva precisamente del hecho de que no se hace ningún esquema para satisfacer la naturaleza humana en su totalidad, sino sólo en parte, y que una exploración sana y consciente, realizada con respeto a uno mismo y a los demás es lo que parece más natural.

La vida misma no hace más que explorar nuevas posibilidades., y esta posibilidad se ha garantizado creando un instrumento como la evolución en el que, si bien existen patrones repetidos, todos son parciales, temporales y siempre mejorables.

En la naturaleza, nada es “moral”. Esto también tiene sentido cuando se analiza la esfera sexual, donde junto con algunos grandes patrones de comportamiento clásicos establecidos y a menudo aceptados ciegamente, hay miles de transgresiones, rutas de escape y trucos, que en retrospectiva, como los mismos comportamientos consolidados de los que huyen, nunca satisfacen realmente.

Ni la moralidad ni la inmoralidad, de hecho, representan la naturaleza ideal y completa, al igual que ni la monogamia ni la poligamia parecen tener pleno éxito en este campo. ¿Dónde encaja ese comportamiento conocido como “poliamor” en todo esto?

Lea también Yoga para la vida amorosa >>

Monogamia

Ahí monogamia durante algunos siglos ha sido el modelo más comúnmente practicado y aceptado de relación emocional y sexual, también hablando en términos legislativos.

Según este modelo, se debe tener un solo socio a quien reservar todo el cariño, cuidado y atención creando un modelo familiar basado en una madre y un padre.

Es un modelo aparentemente funcional, ya que da estabilidad, pero, mirando los números, descubriremos que los casos de traición y los de divorcio (una cuasipoligamia que se hace al saltar de un matrimonio a otro) conciernen ahora a casi la mayoría de los matrimonios.

Poligamia

La poligamia fue el patrón predominante en el pasado y todavía es legal en algunos estados. Existe predominantemente en el mundo animal, incluso en animales de los cuales elHomo sapiens originada.

Se diferencia en poliandria, una mujer con múltiples parejas masculinas (en algunos países africanos y la Amazonía) y en poliginia, donde, por el contrario, el varón tiene más parejas (en algunos países islámicos).

El modelo a menudo funciona de manera jerárquica y asimétrica, donde solo uno de los dos sexos tiene la libertad de disfrutar de las ventajas de la libertad sexual.

Promiscuidad

Un tercer modelo podría ser la llamada promiscuidad, donde las personas necesitan total libertad para ser felices y satisfechos.

Hoy los llamaríamos relaciones abiertas: también existen en la naturaleza, como en el caso de los “bonobos”, que utilizan el sexo abierto como herramienta para la cohesión de los rebaños.

Es un modelo probado en los municipios de los años sesenta y setenta, donde no había sentido de propiedad. Sin embargo, a menudo este modelo conducía a una decadencia de la responsabilidad, a una falta de respeto por los sentimientos de los demás, centrándose solo en los deseos individuales.

Poliamor

En cambio, lo que ahora se llama poliamor es un comportamiento abierto y responsable al mismo tiempo, porque más consciente.

No se basa en un patrón preciso por qué cada individuo, cuando alcanza un cierto nivel de madurez psicológica, es un caso único.

La “madurez” es exactamente el elemento básico del poliamor, ya que solo funciona si existen:

> Honestidad y transparencia

Los socios involucrados son conscientes de las elecciones de los demás, nada se esconde ni se vive clandestinamente, con el fin de dar siempre libertad de elección a cada uno de los individuos. No solo en términos sexuales sino también sentimentales.

> Respeto por los sentimientos

A diferencia de la promiscuidad en el poliamor, los sentimientos prevalecen sobre los deseos y el sexo no tiene un aspecto meramente recreativo. De acuerdo a esto para mantener las relaciones saludables tendemos a respetar los sentimientos, tanto los propios como los de los demásbuscando una armonía entre los dos.

Fidelidad y exclusividad sexual no son sinónimos, y en lugar de desahogar la propia retroalimentación, es posible vivir una vida no monógama de una manera responsable y madura.

> Diálogo maduro

El principal medio para expresar y lograr la transparencia, la honestidad y el respeto es el diálogo maduro, en el que tratamos de escuchar y expresarnos con asertividad, sin juzgar, con responsabilidad. La consensualidad es siempre el elemento clave, como la conciencia de que el ser humano es dinámico y cambiante, así como deben serlo sus relaciones interpersonales.

> No posesividad

El poliamor comienza principalmente donde termina la posesividad, el sentido de propiedad de la pareja y el reclamo infantil de poder satisfacer plenamente todas las necesidades psicológicas, emocionales y sexuales de una persona.

Ya existen formas aceptadas de poliamor: el de un padre para los hijos. Los ama a todos, a cada uno de una manera única, y no deja de amar a uno cuando se dedica al otro.

La libertad no es algo que se pueda conceder, es un derecho del alma, incluso la libertad, eventualmente, de amar a una sola persona. Pero debe ser una elección libre y no posesiva, no dictada por la corriente principal ética y cultural.

> Manejo infantil

En muchas relaciones y en antiguas culturas poliamorosas, los niños llegaron y todavía se crían como hermanos, donde todos los cuidan en diferentes grados: su educación y cuidado no son estrictamente responsabilidad de los padres, un poco como todavía ocurre en ciertas tribus y pueblos.

Lea también 5 consejos para una boda ecológica y económica >>

Usamos cookies para mejorar la experiencia del usuario. Política de cookies

Ir arriba